BLAS INFANTE
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LA AVENTURA DE VIVIR EN BLAS INFANTE
“Si en la lucha que hemos emprendido nos sorprende la muerte, tendremos la íntima satisfacción de haber cumplido con nuestro deber”.
(Blas Infante. Conferencia en el Centro Andaluz de Sevilla)

ETAPAS:


1885 – 1900. LOS ORÍGENES.
PRIMERA LLAMADA A LA AVENTURA.

Los orígenes

1900 – 1911. PRIMEROS CONTACTOS CON AL-ANDALUS.
SEGUNDA LLAMADA A LA AVENTURA

Al Andalus

1913 – 1916. PRIMERAS ACCIONES: CUAJAR SUS IDEAS SOBRE EL PROBLEMA DE LA TIERRA.
TERCERA LLAMADA A LA AVENTURA.

El problema de la tierra

1916 – 1923. EL DESPLIEGUE DEL MOVIMIENTO ANDALUCISTA.
LA AVENTURA VITAL ANDALUZA.

El movimiento andalucista

1923 – 1930. EL EXILIO FORZOSO.
UNA PARADA EN LA AVENTURA.

El exilio

1930 – 1936. LA SIEMBRA COMIENZA A GERMINAR.
LA AVENTURA ESTÁ A PUNTO DE FINALIZAR.

La siembra

1977 – 2... EL NACIONALISMO ANDALUZ NO HA MUERTO.
LA AVENTURA FINALIZA.

Fin de la aventura

EL RECONOCIMIENTO DE LA AVENTURA.

Reconocimiento



Mis anécdotas





Blas Infante, una vida y una obra para Andalucía
Estanislao Naranjo Infante
Jornadas de cultura andaluza. Chiclana. 2013




la_película.jpg UNA PASIÓN SINGULAR
Película que cuenta la vida del padre de la patria Andaluza.
Un hombre que dio su vida por Andalucia.

Agosto del 36. Durante el doloroso peregrinar de Blas Infante de prisión en prisión, siempre al borde de la muerte, aparecen las imágenes que cruzan su mente: retazos de su propio pasado, figuras, recuerdos, ensoñaciones En medio de la oscuridad, del hacinamiento, de aquellos días terribles de fratricidas luchas, en medio de todas esas sombras aparece, en un contrapunto conceptual, la brillantez de una serie de escenas de cuidada plasticidad, libres de la esclavitud que imponen el tiempo y el espacio, y libres también de la brutal separación entre lo real y lo imaginado. Todo ello configurando una trama que pretende ser apasionante y singular, como la vida de su protagonista, y como el propio título de la película. Se trata de que, de una manera amena, a veces desgarrada, y con frecuencia emocionante, el espectador vaya adquiriendo, a lo largo de la película, una visión global no solo de la figura de Blas Infante, sino también de su época y de todo aquello a lo que dedica su vida.
Dirección y guión: Antonio Gonzalo. País: España. Año: 2002. Duración: 105 min.Interpretación:Daniel Freire (Blas Infante), Marisol Membrillo (Angustias), Juan Diego (Alejandro), María Galiana (Ginesa), Manuel Morón (Pedro vallina), Manuel de Blas (Pedro Parias), Carlos Álvarez (Ignacio), Antonio Dechent (Comatas), Raquel Infantes (María Castilla), Manuel Caro (Doctor).Producción: Antonio Gonzalo. Música: Javier Cámara. Fotografía: Teo Delgado. Montaje: José Salcedo.Dirección artística: Federico G. Cambero. Vestuario: Pedro Moreno.Estreno en España: 20 Junio 2003.
Si quieres ver la película completa, pincha aquí







Gente del pueblo - Sueño blanco (A Blas Infante)




BLAS INFANTE(UN HOMBRE ANDALUZ)-LUCIA SÓCAM






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RESEÑA DE SUS OBRAS




Todo lo relacionado con la ponencia "La búsqueda de la vida en Blas Infante a través de “Cuentos de animales” picar en el siguiente enlace
CUENTOS DE ANIMALES



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El ideal andaluz / Blas Infante
Se trata de un ensayo que consta de la Memoria presentada a la Sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo de Sevilla, leída el 23 de marzo de 1914 y de trece capítulos "acerca del regionalismo andaluz", compuestos de varios artículos periodísticos publicados algunos de ellos en "El Liberal" de Sevilla, y en la revista andaluza "Bética".
En ella, el autor pretende fomentar la confianza al pueblo andaluz en sus posibilidades de y despertar su patriotismo frente a las injusticias y reclama una educación libre y universal y controlar la economía mediante la expropiación de latifundios.


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La Dictadura Pedagógica / Blas Infante
Es la plasmación del pensamiento de Blas Infante respecto a las formas que toda revolución debería contener, en todos los pueblos en general y en el andaluz en particular. Habla tanto del hombre (años veinte) como del que tiene que llegar con la revolución y de los procedimientos para lograrlo. Publicada en 1921.

Llama poderosamente la atención el carácter monográfico de esta obra sobre el tema educativo. Este ensayo es toda una crítica de la teoría del poder y una respuesta a la situación política de entonces.


Fundamentos_andalucia.jpgFundamentos de Andalucía / Blas Infante
Constituye de entre sus trabajos inéditos el más extenso y de mayor complejidad ideológica, elaborado entre 1930-1936. Supone una autocrítica, puesta al día, explicación y revisión de los motivos ideológicos y éticos que fueron el objeto de toda su vida.







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La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía / Blas Infante
Se narran los hechos acaecidos en Sevilla en 1931 sobre los avatares de una candidatura electoral a las Cortes Constituyentes y la explicación de Infante al llamado "complot de Tablada". Junto a ello se exponen también algunos conceptos del pensamiento andalucista.





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Motamid: último Rey de Sevilla / Blas Infante
Con este libro se nos presenta a un Blas Infante dramaturgo y lírico; y al mismo tiempo se perfilan con más claridad aún aspectos fundamentales del pensamiento de Infante: su fascinada pasión por la historia y la memoria del tiempo arábigo-andaluz. La narración se inspira en la historia de Abul Kasim "Motamid". A través de este personaje se narra la tragedia vital del pueblo andaluz. Andalucía se presenta como un dorado exilio pacifico ante las fuerzas de la barbarie.







Antología de Textos / Blas Infante

Los textos que aparecen recogidos en los seis capítulos en los que se divide el libro , proceden de todas sus obras publicadas y de una buena colección de artículos incluidos en las Revistas Bética y Andalucía o en periódicos como el Sol, El Liberal o El Regionalista. En la variedad de textos aportados obtenemos un amplio arco que representa cuál fue su pensamiento y voluntad andalucista a lo largo de su vida militante 1920 y 1936.



ÓRÍGENES DE LO FLAMENCO Y SECRETO DEL CANTE JONDO / BLAS INFANTE
Investigación sobre las raices culturales andaluzas,legado que Blas Infante hace a la cultura popular,recopilador de la obra Manuel Barrios

Blas Infante: Orígenes de lo Flamenco y Secreto del Cante Jondo (1929). El secreto del felah-mengu.15 jun 2012. Esther Navarro Justicia


Toda reconstrucción de la historia de un pueblo, sobretodo en un contexto social impregnado por el romanticismo y las ideologías, no es sino una herramienta para justificar su identidad como nación, etnia, pueblo, grupo social. Ese trabajo requiere la recopilación de datos, y la elección y exclusión de elementos culturales que se han manifestado en esa sociedad. A pesar de que el relato histórico pretende apoyarse sobre datos concretos y verificables, la reconstrucción de la sucesión de los hechos en sí no es más que una deducción, un mero producto de la imaginación, que trabaja a partir de los datos y de una idea romántica sobre cómo mirar al pasado y a las raíces. Ciencia y positivismo por un lado, romanticismo por el otro. A partir de que en el s. XVIII el pueblo andaluz tomara consciencia de su identidad a través del impacto de la expresión de su cultura y en concreto de su música, que empezaba a tener eco más allá de sus fronteras, nació más que un proceso de unificación y normalización de esta música: nació la necesidad de dotarla de un sentido que justificara una parte de la idiosincrasia de este pueblo, de concederle un nacimiento, una evolución y un enriquecimiento a través de la teoría sobre su origen, en medio de un contenido epistemológico que se vio influido por las ideologías. Y los aportes sobre este campo son numerosos: Antonio Machado, Manuel García Matos, Felipe Pedrell, Blas Infante, Rafael Salinas, Curro Montoya, Rafael Marín, Julián Ribera y Tarragó, Eduardo Molina Fajardo, sólo por citar a unos cuantos, y en el plano internacional, George Borrow, Schuchard, Gerhard Steingress… Además, han colaborado indirectamente con sus estudios figuras como Béla Bartok y Liszt entre otros. Literatos, filósofos, sociólogos, antropólogos y demás personalidades con espíritu investigador cuyas teorías han trascendido en el campo de la etnomusicología, aportaron numerosas fuentes, perspectivas y metodología para una disciplina relativamente joven. Pero especular concretamente sobre el origen del flamenco, tema que aborda el abogado y musicólogo Blas Infante, así como el origen de cualquier hecho cultural, al margen de las ideologías y partiendo de la base de que todo hecho cultural es heredado, es intentar desenredar un mar de hilos, muchos de ellos rotos por el olvido. Adivinar el origen de lo que se ha llamado flamenco (cuya definición es otro tema de discusión) es una gesta de umbral incierto, que debe abarcar muchos siglos de historia, que prescinde de fuentes y textos sobretodo musicales y por tanto más difíciles de hallar, que aporten testimonios; más difícil aún es tener que especular en la historia sobre una música que pertenece al pueblo, a una sociedad tiempo atrás con un alto índice de analfabetismo y donde la producción de textos partió únicamente durante muchos siglos de la iniciativa de la Iglesia. De todos modos, esa investigación puede aportar al protagonista cierta habilidad metodológica, y éste a su vez puede aportar al lector consciencia sobre ciertos elementos clave que están posiblemente implicados en el hecho cultural. Y de esta manera es como Blas Infante asume y aborda el estado de la cuestión, aunque el resultado de la investigación vaya encauzado irremediablemente a la justificación de una percepción subjetiva e idealizada sobre la identidad del pueblo andaluz.
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Sin llegar a tener carácter dogmático, en Orígenes de lo Flamenco y Secreto del Cante Jondo vemos cómo detrás de una teoría se esconde un discurso ideológico: Blas Infante pretende reivindicar la identidad del pueblo andaluz enraizándolo en la civilización de al-Ándalus para desvincularlo al mismo tiempo del resto, se muestra abiertamente anti-europeísta, rechazando con pudor la supuesta hegemonía de la cultura occidental europea, según él, soberbia y canonizante y que muchos españoles han acatado a lo largo del paréntesis que se abrió en la Península desde 1492 y el reinado de los Reyes Católicos hasta nuestros días, era que llama “flamenca” y arrebatada de la historia del pueblo. El autor crea un halo de misterio y una trama que se retuerce por diversas aportaciones teóricas que han difuminado la verdad sobre la cuestión, algo que advierte, será difícil esclarecer, pero lo cierto es que Blas Infante ya sabe de antemano cuál va a ser el resultado, y su táctica es preparar el terreno con diversas teorías que sabe que podrá rebatir para, finalmente, dejar caer la suya, justificándola sobre todo a través de la inviabilidad de las demás.
Sobre el objeto de la investigación, Blas Infante llama la atención sobre la siguiente cuestión: ¿cómo es posible que figuras relevantes en estudios folklóricos y coetáneos a la aparición de la palabra flamenco (1850 según Blas Infante, que es el momento en el que el flamenco empieza a trascender como espectáculo), como Antonio Machado o el mencionado por el autor, Rodríguez Marín, ignorasen por completo las connotaciones en el uso de la palabra y el proceso de consolidación de la misma? Blas Infante dice dar con la clave en la terminología árabe con la palabra fela- mengu, “campesino expulsado”, aludiendo a la persecución de los moriscos en su propia tierra. El término, nos aclara el investigador, aparece con libertad en una época en la que esta persecución ya no existe (el morisco ya se ha refugiado en la etnia gitana desde el s. XV) y el género traspasa fronteras. Niega lo flamenco en formas como las alegrías y las bulerías, de carácter más movido y festivo, que dice pertenecen a la demás música popular andaluza, corrompida por la música culta (¿corrompida por Europa?), y no a lo flamenco (popular y además auténtico) que despierta otro tipo de sentimientos en el pueblo, en base a justificar que éste nace del lamento de los campesinos moriscos en su exilio.
Lo popular, según Blas Infante, es:
- Aquello que es acepto o grato al pueblo (el auténtico, el rural).

- Aquello que causa una adhesión común, que es reflejo de la raza.
Vemos que le otorga al objeto un papel totalmente pasivo: éste en sí, su forma, no es lo que le hace ser popular, sino la actitud de su recepción, y ésta recepción, dice, es sectorial y restringida. Teniendo en cuenta su ideología, podríamos deducir que el relato de estas figuras “prometeicas” de cantaores que despiertan un sentimiento de cohesión en la población rural, que brindan su arte al pueblo y sufren por ser quien son[1], no es más que una metáfora del levantamiento de la clase trabajadora frente a las clases altas y, yendo más allá, del pueblo andaluz frente a una Europa monopolizante.
Si enfocásemos el problema desde una ingenua perspectiva musicológica, surgirían preguntas que no alcanzaríamos a entender por recurrir a un contenido epistemológico falso. ¿Por qué las bulerías o las sevillanas por ser alegres o contener danza son populares pero no flamencas, y el pueblo “auténtico” no tiene consciencia de ello? ¿Por qué la música popular andaluza (no flamenca) está corrompida por la música culta pero también es popular, o sea, “auténtica”? Vincula el estilo con la Andalucía actual pero discrimina a una parte de la población y no define claramente los límites en relación con la práctica musical y el carácter en la actualidad. ¿Las clases altas o no rurales no son “pueblo andaluz”? ¿No ha cambiado mucho la situación social desde el siglo XV como para que todo el mundo se haya mantenido en el mismo lugar? ¿El pueblo andaluz y el pueblo morisco antes no eran lo mismo y ahora sí? ¿La población rural es de ascendencia morisca y las clases altas son de etnia corrupta? ¿Hasta dónde la música establece los límites? Otros como Demófilo ya trataron el dilema del género lírico del cante flamenco y por ser lírico, atribuído a las clases altas, mientras que Matos afirma su, aunque especial, “folklorismo”.[2] La cuestión es mucho más compleja y podríamos estar horas buscándole un sentido a cada cosa. Pero siendo realistas y yendo al grano, Blas Infante creció en el seno de una familia trabajadora y su política es socialista y de izquierdas radical. En este sentido, hablando con rigor etnomusicológico y al margen de opiniones personales sobre lo demás, poco más habría que especular si dentro de enigmas y cuestiones etnológicas se esconde una ideología política en forma de alegoría digna de George Orwell.
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Para concluir, no hay que restarle tampoco valor a los numerosos aportes de Blas Infante, pero ya al margen de la veracidad total o parcial de la teoría y de la definición de lo que sea el “pueblo andaluz” o “lo flamenco”, hay que reparar en un detalle final: felag significa campesino, pero mengu no tiene traducción[3], y esto es una cosa que se pasa por alto. No es injusto afirmar que con esta “invención” lingüística su deducción pierde legitimidad.

[1] Por un lado, la exaltación de lo popular, por el otro, el genio de Prometeo (los cantaores): reminiscencias de la evolución ideológica europea llevadas a su terreno.
[2] García Matos cita la Colección de cantes flamencos recogidos y anotados por Antonio Machado.
[3] Aportación por gentileza de Rolf Bäcker y contrastada en campo.

Esther Navarro Justicia