EL RECONOCIMIENTO DE LA AVENTURA.

Juan Ramón Jiménez, el poeta andaluz diría: “El espíritu del hombre es como el perfume de una rosa, muerta la rosa, el perfume permanece en el ambiente”.

Tierno Galván, alcalde de Madrid, “Identificado con el pueblo andaluz hasta sentirse fuera de la clase a la que pertenecía, cualidad que no noto en ninguno de los autores de los autonomistas o nacionalidades catalanes, vascos o gallegos de la misma época”.

Juan Antonio Lacomba, escritor actual, “Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea. Y Blas Infante fue la voz que encarnó una idea de Andalucía y la plasmó en un programa. Y ese programa no fue nunca un instrumento de partido o de gobierno. Fue mucho más: una ética de la convivencia, un proyecto de redención y una esperanza de justicia para el pueblo andaluz... Por ello, cuando la descarga final ahogó su grito de ¡Viva Andalucía Libre!, él esperaba que por cada gota de sangre derramada nacerían nuevas fuerzas para la libertad y la autonomía del pueblo andaluz”

El Pleno del Parlamento de Andalucía, en sesión celebrada los días 13 y 14 de abril de 1983, aprueba una proposición no de Ley, la 6/83 que dice: “La historia ha reconocido la figura de Blas Infante como Padre de la Patria Andaluza e ilustre precursor de la lucha por la consecución del autogobierno que hoy representa el Estatuto de Autonomía para Andalucía”. Está incluida en el Preámbulo del Estatuto de Autonomía.

El 20 de noviembre de 2002, en la sesión nº 19, en el Congreso de los Diputados Núñez Castain, portavoz andalucista expone sus alegatos sobre el reconocimiento de Blas Infante como Padre de la Patria Andaluza, presentada por el grupo parlamentario mixto. (nº de expediente 161/001364).

Hoy, en las Instituciones educativas, Instituciones políticas y en las de carácter oficial, ondea la bandera, el escudo impreso en los documentos le da oficialidad y el Himno es apertura o cierre de todo acto andaluz.

Y... desde mi fuero interno, sólo resta agradecer que vuestra trayectoria sea para nosotros ejemplo de responsabilidad y entereza, para no dejar escapar, con acciones egoístas e interesadas esa cosecha, recoger sus frutos y mimar la tierra para que nos sirva de sustento a toda nuestra historia.

Blas Infante